Despedida a los Nuevos Bachilleres de la República
El eco de las risas y la melancolía de la despedida se entrelazaron en el aire quiteño, mientras la Unidad Educativa Darío Guevara Mayorga abría sus puertas a un nuevo capítulo: la partida de sus bachilleres, listos para surcar los mares del futuro. La tarde del 24 de junio de 2025, no fue una tarde cualquiera; fue el epílogo de una etapa, el preludio de un sinfín de posibilidades.
Bajo el Manto de la Gratitud
La
ceremonia, tejida con hilos de emoción, inició con la voz de la Rectora Flor Sánchez, que como un faro de sabiduría,
iluminó el camino recorrido. Sus palabras, no solo de felicitación, sino de
aliento y reflexión, resonaron en los corazones de los jóvenes. Recordó los
desafíos superados, las amistades forjadas y el legado de conocimiento que
ahora llevan consigo. Fue un canto a la perseverancia, un llamado a la nobleza
del espíritu.
El Estandarte de la Esperanza
Luego, la abanderada del plantel, con la frente en alto y el alma
desbordante de gratitud, tomó la palabra. Su voz, un murmullo de sueños y
promesas, evocó los años de estudio, las madrugadas de esfuerzo y la
camaradería que los unió. En cada frase, se tejía la gratitud hacia sus maestros,
sus padres y la institución que los vio crecer. El estandarte, símbolo de honor
y responsabilidad, se erguía orgulloso, reflejando el camino que estos jóvenes
han trazado.
Un Brindis por el Tarde
Con las
copas en alto, un brindis selló el pacto con el
futuro. El tintineo cristalino fue el eco de las esperanzas, los anhelos y las
promesas. Maestros y alumnos unieron sus voces en un deseo común: que el camino
que se abre ante los nuevos bachilleres esté sembrado de éxitos, aprendizajes y
plenitud. Fue un momento de camaradería, donde los sentimientos se mezclaron
con las sonrisas, en la dulce despedida.
Sabores de Victoria
La velada
continuó con un plato fuerte que deleitó los
sentidos, una metáfora de la nutrición académica y personal recibida. Cada
bocado, un recuerdo de los saberes adquiridos, las experiencias vividas y los
lazos que los unen. Y para cerrar con broche de oro, un postre endulzó la partida, un dulce adiós que dejó el
paladar con el sabor de la victoria y la promesa de un futuro venturoso.
El Regalo de la Memoria
Como un
gesto de cariño y reconocimiento, los integrantes del Consejo Ejecutivo entregaron un presente a cada flamante bachiller. Un obsequio que no
solo representaba un recuerdo tangible, sino un símbolo del aprecio y la
confianza depositada en ellos. Fue el abrazo final de la institución, el adiós
silencioso que susurra: "El mundo los espera".
Así, la tarde
se despidió, dejando en el aire el dulce aroma de la nostalgia y la promesa de
infinitos amaneceres. Los bachilleres de la Unidad Educativa Darío Guevara
Mayorga, cual aves que alzan el vuelo, se lanzan ahora al horizonte, llevando
consigo el fuego de la juventud, la luz del conocimiento y la imprenta
imborrable de su Alma Máter. ¿Qué historias escribirán en las páginas por
venir?


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