Entre el Cóndor y la Morada: "Darío Guevara Mayorga" Viste de Civismo y Tradición
La mañana y
tarde de este viernes, los patios de la Unidad Educativa Darío Guevara Mayorga
no fueron solo un lugar de encuentro; fueron el escenario donde el alma de la
patria y el espíritu de los ancestros se dieron la mano. En un acto que solo el
calendario ecuatoriano sabe conjugar, la institución celebró con igual fervor
el solemne Día del Escudo y la profunda tradición del Día de los Difuntos.
El aire,
aún fresco por el rocío andino, se cargó de fervor patrio con el inicio del
Minuto Cívico. El tricolor, más vivo que nunca, escoltó a nuestro blasón
nacional.
Bajo la
mirada atenta de docentes y estudiantes, el Escudo de Armas relució no como un
simple emblema, sino como un poema vivo de nuestra historia. Se sintió el batir
de alas del cóndor vigilante, la majestad nívea del Chimborazo y la fuerza del
Guayas fluyendo hacia el porvenir. Las voces juveniles, al entonar el himno,
fueron el eco de aquella gesta heroica que nos dio identidad. Fue un homenaje
al símbolo que nos cobija a todos, el corazón heráldico de la República.
Pero el
civismo, en nuestra tierra, siempre deja espacio a la memoria.
Apenas se
disiparon los ecos marciales, otro aroma comenzó a tejerse en el ambiente. Un
perfume dulce, especiado y profundo: el inconfundible llamado de la colada
morada.
La Unidad
Educativa "Darío Guevara Mayorga" trocó el fervor cívico por el rito
ancestral. La celebración del Día de los Difuntos se hizo presente, no con
luto, sino con el sabor de la identidad. La colada morada, esa pócima oscura y
fragante, herencia de nuestros pueblos originarios, comenzó a servirse.
Era el
sabor del mortiño y la frutilla; el perfume del ishpingo y la canela. Cada
sorbo era un puente líquido hacia aquellos que ya no están, un acto de comunión
que nos recuerda que la muerte, en nuestra cultura, es también parte dulce de
la vida. Acompañada de las infaltables guaguas de pan, la comunidad educativa
compartió más que un alimento: compartió el recuerdo.
Así, este
viernes, la Unidad Educativa Darío Guevara Mayorga demostró cómo se vive la
ecuatorianidad. Con el escudo en el pecho y la tradición en los labios. Una
jornada donde se honró la historia que nos hace nación y la memoria que nos
hace familia.


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