El Renacer de la Memoria: San Roque se Viste de Alegría con el Pregón de Fiestas Patronales de la UEFDGM
Las campanas del Centro Histórico parecían repicar con un brío distinto esta mañana. La brisa andina que suele acariciar las cúpulas de la capital descendió para acompañar un evento que trasciende lo festivo y se convierte en una verdadera cátedra viva: el pregón de fiestas patronales (49 años) de la insigne Unidad Educativa Darío Guevara Mayorga.
Se ha visto muchos desfiles, pero pocos logran amalgamar con tanta maestría el fervor barrial, la identidad cultural y el rigor académico como el que presenciamos el día de hoy, recorriendo las milenarias arterias de nuestra capital, desde la histórica Plaza de Santa Clara hasta el emblemático sector de San Roque.
De Santa Clara a San Roque: Un Recorrido con Historia
El punto de partida no pudo ser más acertado. La Plaza de Santa Clara, un espacio que respira la época colonial y republicana, sirvió como el crisol donde se congregó toda la comunidad educativa.
Avanzar desde este punto neurálgico hacia el occidente, subiendo hacia las faldas del Pichincha hasta llegar al colegio en San Roque —el barrio de los artesanos, de los próceres de la independencia y del comercio tradicional quiteño— es un viaje simbólico. Es un ascenso que recuerda el propio proceso educativo: un camino de esfuerzo, descubrimiento y construcción de pensamiento crítico.
El Desfile: Identidad, Ciencia y Arte en Movimiento
El sonido de los redoblantes anunció el inicio. Encabezando este río humano de alegría, las autoridades del plantel y la impecable escolta de honor marcaron el paso con profunda unción cívica. Tras ellos, la magia se apoderó de las calles asfaltadas:
Banda de Paz y Bastoneras: El compás marcial, matizado con ritmos nacionales, demostró horas de disciplina. Las acrobacias de las bastoneras y la sincronía de la banda no solo alegraron a los vecinos asomados a los balcones, sino que evidenciaron un trabajo en equipo digno de admiración.
Danzas de la Sierra y Costa Ecuatoriana: Los "guambras" y jóvenes de bachillerato revivieron nuestra herencia. Sanjuanitos, pasacalles y capishcas llenaron de color la jornada. Cada paso de baile fue una clase abierta de historia y biología, recordando la profunda conexión de nuestros pueblos originarios con la tierra, los ciclos agrícolas y la anatomía en movimiento.
Los Carros Alegóricos (Un Laboratorio Rodante): Aquí es donde la pedagogía brilló con luz propia. Más allá del papel maché y los colores vibrantes, cada carro alegórico fue la resolución de un problema práctico. La estructuración de estas plataformas rodantes evidenció la aplicación viva de la física, la geometría y la matemática: cálculos de peso, equilibrio y mecánica básica convertidos en arte colaborativo.
El Valor Comunitario del Aprendizaje
Lo más destacable de esta jornada en las calles quiteñas fue la amalgama de la comunidad educativa. Padres de familia, estudiantes y docentes caminaron juntos, transformando el espacio público en un entorno de aprendizaje gamificado a gran escala, donde el premio mayor fue el sentido de pertenencia.
El pregón de la Unidad Educativa Darío Guevara Mayorga no fue solo un anuncio de fiestas. Fue una demostración palpable de que la educación no se confina a cuatro paredes. Se respira en las calles de San Roque, se calcula en el diseño de un carro alegórico y se siente en el orgullo de representar la identidad andina.
¡Que vivan las fiestas del Darío Guevara Mayorga, y que siga brillando el conocimiento en el corazón de Quito!


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